Nos hemos acercado a un restaurante americano el Bus Station Restro Restaurant en el H2O atraídos por la decoración. Han recreado una estación de autobús americana de los años 50 y entras como si embarcaras a un viaje temático en el tiempo, una inmersión en la película "American Graffiti", te ves en el famoso Mel's drive in.
El ambiente la verdad es que está bien trabajado, es digno de un parque Disney, con antiguos distribuidores de gasolina, mantelitos con ilustraciones de la época, un mapa de los USA, el local está limpio.


Te sientas en uno de los bancos y la verdad es que resultan un poco estrechos, claustrofóbicos diríamos, pero a los niños les gusta.
Lo primero que ves es que hay un montón de empleados todos apiñados en una barra, hablando y sin atender a los clientes.

Después cuando viene una señorita con un traje rojo diminuto a atenderte, te das cuenta el traje lo tiene asqueroso, sucio, lleno de manchas. Te fijas que la chica es guapa pero lleva un maquillaje barato que se le traspasa al cuello blanco del traje.
Bueno pasas el pedido, después de haber ojeado una carta larga y confusa que han diseñado como si fuera un itinerario de autobús. Viene el chico con las bebidas y te das cuenta de que lleva el pantalón con un lamparón de no se sabe que, como si se hubiera hecho pis encima, si te fijas bien a lo mejor no es pis...está sudado y las marcas le salen de las axilas.
Después viene otra chica a traerte los platos y te das cuenta que tiene el mismo problema que la anterior, traje sucio, pero además le queda pequeño y se le ven las bragas, tiene las medias rotas, es muy simpática eso si, pero cuando se voltea se está rascando el culo, se ve que el uniforme le molesta.
Llamas al gerente y te das cuenta que lleva una camisa que algún día fue blanca, 2 tallas más pequeñas y que está engominadísimo, bueno solo esperas que sea gomina lo que se haya echado en el pelo, ya te entran las dudas. Todos están iguales, con uniformes que no se saben cuando se lavaron por última vez. ¿La comida? Unas fajitas deliciosas, las hamburguesas sin ningún sabor particular, las patatas frías. Bebidas carísimas y los refrescos sin gaz, la botellita de agua de 25cl a casi 2 euros, además si no te acabas la bebida no te la puedes llevar, no te dejan. El menú de los niños no lleva regalito y te dice el gerente que jamás lo hubo mismo si está marcado en la carta.
Conclusión: Lo de los uniformes te corta el apetito. No es comida americana de buena calidad. Resulta caro. No volveremos. Una lástima.





























